18 May Escenas Marianas de Miguel Cabrera. A partir del 22 de noviembre, 2013

Miguel Cabrera, entre los años de 1751 y 1753, realizó un trascendental estudio del venerado lienzo de la Virgen de Guadalupe, cuya imagen había despertado entre “los pintores de más crédito” de aquel entonces, el más hondo interés por compenetrarse en las circunstancias de su factura y de su técnica. Acompañaron a Miguel Cabrera en esta empresa su maestro, José de Ibarra, además de Manuel de Osorio, Juan Patricio Morlete Ruíz, Francisco Antonio Vallejo, José de Alcíbar y José Ventura Arnáez. Varios de ellos habían hecho inspecciones directas a la Imagen.
Pocos años más tarde, en 1756, Cabrera publicó el texto que tituló “Maravilla Americana”, obra en la que analizó de manera sumamente cuidadosa las características de los valores pictóricos del lienzo de la Virgen de Guadalupe. El libro, además de los ocho parágrafos escritos por Cabrera, contiene los pareceres de los pintores mencionados. La importancia de la “Maravilla Americana” es incuestionable, pues constituye una joya de literatura artística de la Nueva España, surgida de la maestría de la generación de artistas a la que se ha aludido.

La exposición desea mostrar un breve panorama de la copiosa producción pictórica de mediados del siglo XVIII, nacida del ingenio de este grupo de artistas que compartieron la época y constituyeron una generación impregnada de un fuerte espíritu ilustrado. El espectador podrá apreciar una serie de bellos cuadros en los que los pintores de entonces plasmaron la imagen de la Virgen de Guadalupe sin mayor ornato, tal como se aprecia en el sobrio original, o bien, otros en los que se presentan sus apariciones. Así mismo, se muestran obras alusivas a distintas advocaciones marianas donde el visitante se pone en contacto con las manifestaciones surgidas de la devoción que aquellos hombres de estos reinos.

En esta exhibición es de resaltar la serie de 14 lienzos de Miguel Cabrera dedicados a la vida de la Virgen María, son una narración pictórica que seguramente actuó como un mensaje ejemplar, pues la Virgen María era el modelo de vida y virtud por antonomasia que debía prevalecer en el alma de los novohispanos. En algunos casos, estas series eran elaboradas para adornar las paredes de conventos femeninos, escuelas de niñas o beaterios. En otros, eran ejemplo de piedad privada o particular para la sociedad noble novohispana; o bien, eran parte del retablo de alguna iglesia y representaban la narración viva del sermón del clérigo.

Fomento Cultural Banamex, A. C. agradece la confianza y la colaboración de los coleccionistas, en especial, al Museo de Guadalupe Zacatecas, INAH que a través del préstamo de sus obras contribuyen al compromiso social y cultural que tiene el Banco Nacional de México.